jueves, 11 de abril de 2013

REFLEXIÓN

En muchas ocasiones pretendemos que las personas actúen de acuerdo a nuestras expectativas, sin embargo pasamos por alto su contexto y su condición. Lamentablemente nos encaminamos a la antipatía.
Esta reflexión es un llamado a la empatía, a dedicar mi tiempo y mi esfuerzo a aceptar a los demás y a comprenderles.


PAPÁ OLVIDA

W. Livingston Larned

Escucha, hijo: voy a decirte esto mientras duermes, una manecita metida bajo la mejilla y los rubios
rizos pegados a tu frente humedecida. He entrado solo a tu cuarto. Hace unos minutos, mientras leía mi diario en la biblioteca, sentí una ola de remordimiento que me ahogaba. Culpable, vine junto a tu cama.

Esto es lo que pensaba, hijo: me enojé contigo. Te regañé cuando te vestías para ir a la escuela, porque apenas te mojaste la cara con una toalla. Te regañé porque no te limpiaste los zapatos. Te grité porque dejaste caer algo al suelo.

Durante el desayuno te regañé también. Volcaste las cosas. Tragaste la comida sin cuidado. Pusiste los codos sobre la mesa. Untaste demasiado el pan con mantequilla. Y cuando te ibas a jugar y yo salía a tomar el tren, te volviste y me saludaste con la mano y dijiste: " ¡Adiós, papito!" y yo fruncí el entrecejo y te respondí: "¡Ten erguidos los hombros!"

Al caer la tarde todo empezó de nuevo. Al acercarme a casa te vi, de rodillas, jugando en la calle.

Tenías agujeros en las medias. Te humillé ante tus amiguitos al hacerte marchar a casa delante de mí.

Las medias son caras, y si tuvieras que comprarlas tú, serías más cuidadoso. Pensar, hijo, que un padre diga eso.

¿Recuerdas, más tarde, cuando yo leía en la biblioteca y entraste tímidamente, con una mirada de

perseguido? Cuando levanté la vista del diario, impaciente por la interrupción, vacilaste en la puerta. "¿Qué quieres ahora?" te dije bruscamente.

Nada respondiste, pero te lanzaste en tempestuosa carrera y me echaste los brazos al cuello y me besaste, y tus bracitos me apretaron con un cariño que Dios había hecho florecer en tu corazón y que ni aun el descuido ajeno puede agotar. Y luego te fuiste a dormir, con breves pasitos ruidosos por la escalera.

Bien, hijo; poco después fue cuando se me cayó el diario de las manos y entró en mí un terrible temor. ¿Qué estaba haciendo de mí la costumbre? La costumbre de encontrar defectos, de reprender; esta era mi recompensa a ti por ser un niño. No era que yo no te amara; era que esperaba demasiado de ti. Y medía según la vara de mis años maduros.

Y hay tanto de bueno y de bello y de recto en tu carácter. Ese corazoncito tuyo es grande como el sol que nace entre las colinas. Así lo demostraste con tu espontáneo impulso de correr a besarme esta noche. Nada más que eso importa esta noche, hijo. He llegado hasta tu camita en la oscuridad, y me he arrodillado, lleno de vergüenza.

Es una pobre explicación; sé que no comprenderías estas cosas si te las dijera cuando estás despierto. Pero mañana seré un verdadero papito. Seré tu compañero, y sufriré cuando sufras, y reiré cuando rías. Me morderé la lengua cuando esté por pronunciar palabras impacientes. No haré más que decirme, como si fuera un ritual: "No es más que un niño, un niño pequeñito".

Temo haberte imaginado hombre. Pero al verte ahora, hijo, acurrucado, fatigado en tu camita, veo que eres un bebé todavía. Ayer estabas en los brazos de tu madre, con la cabeza en su hombro. He pedido demasiado, demasiado.

En lugar de censurar a la gente, tratemos de comprenderla. Tratemos de imaginarnos por qué hacen lo que hacen. Eso es mucho más provechoso y más interesante que la crítica; y de ello surge la simpatía, la tolerancia y la bondad. "Saberlo todo es perdonarlo todo."

Ya dijo el Dr. Johnson: "El mismo Dios, señor, no se propone juzgar al hombre hasta el fin de sus días". Entonces. ¿por qué hemos de juzgarlo usted o yo?

¿SABÍAS QUE...?

En 1981 fue descontinuado un antidepresivo debido a que producía unos peculiares efectos secundarios: provocaba orgasmos incontrolables cuando las personas bostezaban.
Alguna paciente sugirió incrementar su tratamiento, planeaba tomarlo a largo plazo, sin embargo un hombre se vió obligado a usar permanentemente un condón.
 
La Canadian Journal Of Psychiatry explicó: "El aumento en los niveles de serotonina del cerebro que resultan del efecto de la clomipramina sobre la reabsorción de serotonina pueden estimular la liberación de CRF (factor liberador de la corticotrofina) hipotalámica. El CRF liberado tiene el potencial de activar circuitos neuronales responsables de los patrones de comportamiento descritos previamente, es decir, bostezar y la respuesta sexual espontánea".

miércoles, 10 de abril de 2013

GLOSARIO


 
Abreacción: Proceso de liberación emocional que ocurre cuando se vuelven a vivir experiencias pasadas mediante el mecanismo básico de la catarsis (“cura de conversación").

 

Jonathan Ricardo Flores Ahumada
Psicólogo Clínico
Presidente de la Sociedad Mexicana de Ciencias Interdisciplinarias SC
Afiliado Internacional ante la American Psychological Association

¿REQUIERES LA ORIENTACIÓN DE UN ESPECIALISTA?

jueves, 21 de marzo de 2013

¿Cómo se produce la toxicidad en una persona? Parte 1

Karen Horney definió  la neurosis como la incapacidad para enfrentar adecuadamente los desafíos de la vida cotidiana, en función de esto es que numerosos autores han planteado que la neurosis es la base de un gran conjunto de psicopatologías.
Fueron Dollard y Miller quienes esbozaron una muy completa teoría sobre la relación de los hábitos con la personalidad y el desarrollo de conductas patológicas.
La conducta patológica como tal implica destructividad como efecto permanente ante la disfuncional estrategia de afrontamiento frente a la vida cotidiana.
En la actualidad la personología asume 4 indicadores de alteración en la personalidad para realizar un diagnóstico diferencial adecuado respecto a los trastornos en la personalidad:
1-      COGNICIÓN- Alteración en el patrón de pensamientos, la forma de producir el pensamiento, desarrollo de distorsiones de pensamiento, pensamientos automáticos disfuncionales, reglas personales de vida inflexibles, supuestos personales basados en prejuicios.  Generalmente la forma de pensar distorsionada es resultado de la búsqueda de la satisfacción de necesidades de seguridad que no se desarrollaron frente a figuras de autoridad cuyo resultado es el pensamiento defensivo -“Yo estoy bien, los demás están mal…”, “Mis ideas deben ser las únicas que deben de prevalecer…”-, oscilaciones de pensamientos que fluctúan desde la idealización hasta su opuesto de devaluación, garantizando la satisfacción de las necesidades afectivas a través de la distorsión de la imagen propia y de los demás –“Yo soy mejor que…” (Complejo de superioridad), “Ellos son lo peor…” (Devaluación), “Ellos si me respetan y me admiran” (Complejo de superioridad, idealización), y determinismo como posicionamiento existencial que satisface las necesidades de certidumbre respecto al futuro, es decir, tener una certeza aunque el panorama sea insatisfactorio, el objetivo no es el cumplimiento de la tarea sino la adquisición de la certeza como mecanismo defensivo contra la ansiedad que genera la incertidumbre existencial, por eso abunda el desarrollo de pensamientos deterministas “Yo no puedo…”, “Siempre he sido así…”, “Las cosas nunca cambiarán”, de la misma forma, este tipo de pensamientos anticipan la renuncia ante acciones que representan un riesgo puesto que la persona anula las acciones al determinar los resultados “¿Para qué lo hago si voy a fracasar?”.
 
Jonathan Ricardo Flores Ahumada
Psicólogo Clínico
Presidente de la Sociedad Mexicana de Ciencias Interdisciplinarias SC
Afiliado Internacional ante la American Psychological Association
 
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domingo, 20 de enero de 2013

El síndrome de Diógenes

Es un trastorno del comportamiento que se distingue por el aislamiento, el completo abandono personal y social y la acumulación de cosas como grandes cantidades de basura y desperdicios.

SÍNTOMAS
-Aislamiento
-Descuido total en la higiene del hogar
-Descuido total en la higiene personal
-Comportamiento huraño

CAUSAS
El trastorno está asociado a la soledad presente en personas de edad avanzada, sin embargo también se ha presentado la sintomatología en jóvenes. Algunas causas son:

1- Soledad
2- Abandono
3- Duelo complicado
4- Trastornos del estado de ánimo
5- Problemas económicos

La falta de tratamiento incrementa la aparición de riesgos sanitarios que implica enfermedades considerables para la persona que lo padece y sus vecinos.

viernes, 18 de enero de 2013


VOZ DE LOS ESPECIALISTAS #PreguntaAlEspecialista 

¿Sigue funcionando la reprimenda física (nalgadas, manazos, etc.)?

1- .Ma. Teresa Farfán: "Debe realizarse de forma sumamente moderada y en situaciones muy específicas". 

Ella es Psicóloga egresada de la UNAM, con experiencia en la práctica profesional de la psicología a nivel público y privado tanto de forma presencial como On-Line. 

Contáctala en http://mombita.com/mombita/ 
Síguela en Twitter: https://twitter.com/MomBita 

2- Marcelo Pérez Daza: "...cuando se usa la violencia física es porqué faltan herramientas, influye en debilitar la confianza tanto del niño como del adulto responsable, cuando se recurre a la agresión se golpea en dos formas: al niño y generando culpa."

Él es Psicólogo comunitario y artista circense en PsicoCirco Chileno.

Síguelo en Twitter: https://twitter.com/mpdpsicocirco 

3- Miguél Ángel Rizaldos Lamoca: "Antes que nada considerar que a pesar de tener claro todo lo dicho hasta ahora cometeremos errores. No existe una “receta” ideal para educar a nuestros hijos; cada hijo es distinto. Aunque  si podemos disponer de unos “mínimos” esenciales para distintas situaciones". 
"No consideres que se trata de domesticarlo, de convertirlo en algo que queremos, seremos mas eficaces en su educación si le apoyamos en el camino de encontrar sus propias capacidades, su forma de ser…, y él también se sentirá mejor mas seguro consigo mismo".
"El castigo tiene una eficacia muy limitada, sobre todo las humillaciones. Un hijo educado en un convivencia familiar donde lo habitual son las discusiones, gritos, peleas, existe una probabilidad muy alta que en el futuro reproduzca lo que ha vivido. Los malos tratos tanto físicos como verbales, hacen que tu hijo se comporte de manera agresiva o, por el contrario, en alguien extremadamente temeroso que tienda a evitar las interacciones sociales y por lo tanto presente serias dificultades para convivir con normalidad." 

Él es especialista en Psicología Clínica con una experiencia de más de 20 años, tutor de prácticas de las facultades de psicología de las Universidades Autónoma y Complutense de Madrid.

También participa en el programa de formación de los Médicos Internos Residentes (MIR) de psiquiatría y de los Psicólogos Internos Residentes (PIR) varios hospitales universitarios de Madrid (Hospital Dr. Rodríguez Lafora, Hospital Ramón y Cajal, y Hospital La Paz). Colaborador especialista en Revista "Niños de Hoy", Radio 5 RNE Programa y "Tiempo en Familia" de SALUD TV.
Pone a su disposición un articulo completo en: 
Contáctalo en: http://rizaldos.com/ 
Síguelo en Twitter: https://twitter.com/MRizaldos 

SOBRE LA EFECTIVIDAD DEL CASTIGO FÍSICO


Algunos padres de familia hemos considerado viable el castigo físico, incluso podemos justificarlo, sin embargo debemos preguntarnos si estos patrones que tradicionalmente hemos recibido como parte de nuestra educación son efectivos.

Los castigos físicos más comunes que se presentan son la nalgada, el manazo, la bofetada e incluso se recurre al uso de algún objeto como una sandalia, cinturón o vara.

Para abundar en este tema revisemos algunas investigaciones al respecto:

1. El psicólogo, filosofo social y autor norteamericano Burrhus Frederic Skinner sostiene que el castigo es ineficaz para cambiar la conducta, se recurre a su práctica debido a que en el corto plazo produce una supresión
Según Skinner, el castigo no reduce la probabilidad de que ocurran las conductas que se pretenden evitar, tiene efectos secundarios emocionales y no frenan la frecuencia de las conductas. Por ejemplo si se castiga a un niño por salir a jugar con sus amigos del vecindario y no regresar en el tiempo acordado se podría inhibir al mismo tiempo la capacidad de socializar del niño.


2. El psicólogo y pedagogo estadounidense Edward Lee Thorndike concluyó que " el premio fortalece sustancialmente la conexión, mientras que el castigo la debilita poco o nada".



3. El psicólogo e investigador Neal Miller junto con John Dollard citan el caso de un niño que es castigado de forma severa por comportarse de forma independiente; el efecto secundario del castigo al cual fue sometido es el miedo y como consecuencia al momento de actuar en forma independiente experimenta miedo. El niño aprendió a reducir el miedo a través de la sumisión. En este caso encontramos que el efecto secundario del castigo fue el miedo, es decir se implementó un conflicto que se trasladrá a la edad adulta, un principio básico de la neurosis.



Por lo tanto:
1- El castigo es menos efectivo que las soluciones alternativas.
2- De acuerdo a los especialistas se producen efectos colaterales indeseables tales como la rigidez, úlceras, masoquismo, diversos tipos de neurosis, problemas de conducta, etc.
3- Genera una gran cantidad de emociones negativas.
4- Es una apertura a considerar la agresión como alternativa de resolución de conflictos.
5- Causa verguenza y aislamiento.
6- Produce ganancias secundarias. En algunas ocasiones los niños solamente reciben atención cuando se comportan "mal" y debido a esto se convierten en "niños problema".

¿Qúe hacer ante el mal comportamiento de mi hijo?
1- Dar atención y afecto constantemente, por cualquier acto, no solamente en aquellos actos que impliquen, sufrimiento, castigo o reprobación.  Algunos padres solamente se encargan de la disciplina lo cuál produce efectos adversos.
2- Retira la atención  y el reconocimiento cuando el niño hace algo "reprobable". Manifiestalo explicitamente a través de palabras, posturas, gestos.  
3- Reconoce los logros, los meritos, el esfuerzo y el desempeño de tu hijo. Se ha comprobado que el refuerzo de las conductas "deseables" es más efectivo que el castigo.

Recomendables para este tema:
1- Ardila, Rubén,(1970) "Psicología del Aprendizaje", Ed. Siglo XXI, México.
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